Mission

Ollin Calli es un colectivo de Tijuana opuesto a la explotación, en especial en las maquiladoras, y a favor de una economía alternativa. Estamos por el conocimiento y la asesoría de nuestros derechos humanos laborales, en particular por el respeto a la salud y la seguridad en las líneas de producción.

Ollin Calli is a collective of Tijuana opposed to exploitation, especially in the maquiladoras, and in favor of an alternative economy. We advocate for education and advice of our human and labor rights, especially for labor health and safety.

Alejandro Nadal. El Dr. Pangloss discurre sobre los salarios de hambre.

La Jornada, 23 de Mayo, 2018

Había una vez un país en que los salarios eran la remuneración del factor trabajo y las ganancias eran la retribución del factor capital. En esas tierras, los salarios y las ganancias se determinaban por la contribución de cada uno de esos dos factores a la producción. Y como la mayoría de los cuentos de hadas, el final era alegre y prometedor: todo mundo vivía en el mejor de los mundos posibles.

Pero ese mundo de cuento de hadas que aún domina la enseñanza en las universidades y el quehacer de la administración pública no existe. La seudoteoría económica que lo sustentaba fue desacreditada hace más de 50 años en debates académicos hoy olvidados.

En México existen pocos estudios sobre concentración de poder de mercado en la industria y los servicios. Pero lo que sí sabemos es que en los últimos 35 años, el salario mínimo ha perdido alrededor de 70 por ciento de su poder adquisitivo. Y hoy la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) arroja los siguientes datos escalofriantes: 64 por ciento de la fuerza de trabajo que tiene un empleo remunerado (sector formal e informal) percibe hasta tres salarios mínimos (o el equivalente a 7 mil 200 pesos en el momento en que se realizó la ENOE), y 77 por ciento de esa población ocupada recibe hasta cinco salarios mínimos (12 mil pesos). Es decir, hoy en México (y desde hace ya muchos años) la inmensa mayoría de la fuerza de trabajo recibe un salario que no tiene nada que ver con las necesidades de una persona para sobrevivir, ya no se diga para vivir dignamente. En la actualidad, el salario mínimo es un real salario de hambre y está desconectado de su función (reproducir la fuerza de trabajo) en una economía capitalista.

http://www.jornada.com.mx/2018/05/23/opinion/021a1eco

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